Como dice muy acertadamente Israel Cobo (consultor en coaching y cultura corporativa) existe “el efecto halo” en los procesos de selección. “No conozco a nadie que contrate a una persona sólo por su aspecto físico o por su estilo, pero es evidente que existe una correlación entre la belleza y la posibilidad de ser contratado o ascendido, nos dejamos influir y elegimos lo bello.”

El “efecto halo” es un término acuñado por Edward L. Thorndike que consiste en asociar características positivas o negativas a partir de una  primera impresión.

La formación académica y la experiencia laboral son lo más importante, pero hay otros factores relacionados con la imagen que proyectas que ayudan mucho a sumar puntos.

 (A la mayoría le parecerán aspectos de simple sentido común, pero los profesionales podemos asegurar que encontrarlo no es tan común como pudiera parecer).

  • Preséntate con buen aspecto. El pelo, las uñas, el olor… Parece una obviedad, pero muchos candidatos llegan al proceso de selección directamente salidos de la cama. Y conseguir que el entrevistador supere una primera impresión negativa es casi imposible. No importa lo guapo o guapa que seas.
  • Vístete bien, pero teniendo siempre en cuenta el terreno que pisas. Si optas a un puesto en un departamento de informática, no vayas como lo harías a una boda. Y si quieres entrar en un buen bufete de abogados, mejor que no dejes a la vista tus tatuajes.
  • Demuestra atractivo emocional. Es la mejor forma de predisponer al entrevistador a tu favor. Tras un primer impacto visual, la simpatía, la empatía y ser agradable dispara tus posibilidades de éxito. Y ¡cuidado!, porque muchas veces el estrés que provoca una entrevista no nos permite explotar esta faceta.
  • Cuida el lenguaje. El tono de voz, la forma de hablar y las expresiones que utilices dicen más de ti de lo que crees. Habla siempre en positivo y no te pases hablando, es más probable que metas la pata.
  • ¡Ojo a la comunicación no verbal! Las posturas, los gestos, las muestras de cortesía… El entrevistador no es un colega, ni su despacho el salón de tu casa.
  • Mostrar cautela. La autenticidad y naturalidad están muy bien, pero no tienes por qué descubrir todas tus cartas. Y ante lo que se denominan dilemas (orientación sexual, religión…), mejor sé prudente. En algunos países, formular este tipo de preguntas está terminantemente prohibido, pero por si acaso, ten prudencia.
  • Da siempre las gracias por el tiempo que te han dedicado. ¡Qué no te descarten por mala educación!

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