Las empresas se encuentran con nuevas necesidades a la hora de encontrar al profesional que mejor encaje.

Los puestos de trabajo están evolucionando a gran velocidad en poco tiempo. Las empresas demandan perfiles muy concretos para cubrir necesidades específicas que surgen en su labor. Es por ello que la formación académica en ocasiones se queda obsoleta o insuficiente. Los futuros profesionales abandonan las aulas con numerosos conocimientos, importantes, pero quizá poco útiles para su adecuación a la vida laboral.

Tal y como señalan en El Confidencial, el mundo de la empresa “desea ser quien decida qué deben aprender sus trabajadores, cómo y cuándo, especialmente en lo que se refiere a sus puestos directivos, los mandos intermedios o los profesionales ‘senior’.

Alain Dehaze, CEO de Adecco, es especialmente tajante con esta situación. “el viejo paradigma de estudiar una carrera seguida por una trayectoria en ese campo ya no funcionará. Aprender a lo largo de toda la vida es una obligación, y está en las manos de los empleadores y de los gobiernos invertir en formación, y en la de los empleados comprometerse para actualizar constantemente sus habilidades”, señala. No es el único. Laszlo Bock, ex vicepresidente de RRHH de Google, afirma también que “el expediente académico es inútil como criterio de contratación”.

Existe una generalización de candidatos con CV similares y, además, tal como vemos, con formaciones que no se adaptan a las necesidades del mercado. Pero entonces, ¿qué nuevas cualidades se están teniendo en cuenta? Es en este momento en el que surgen las habilidades denominadas ‘blandas’. No aparecen en ningún título académico, pero resultan importantes para las empresas de cara a la adaptación y a la idoneidad de la persona para con el puesto de trabajo. Ejemplo de estas nuevas cualidades ‘blandas’ son: creatividad, flexibilidad, innovación, ingenio, capacidad de comunicación, ética, empatía… Piezas fundamentales para un buen desarrollo del empleo que no se enseñan en las universidades.

Como consecuencia de estas nuevas necesidades de las empresas surgen también nuevas formas de reclutamiento y de selección de empleados. El tradicional CV en papel, por sí mismo, ha quedado obsoleto y no representa si los candidatos cumplen exactamente nuestras necesidades ni las habilidades a las que nos referíamos anteriormente. Es necesario complementarlo para detectar algunas de ellas hasta llegar a completarlo en un cara a cara con el candidato.

El método Selectube: Intuición + Información objetiva, permite al empresario valorar muchos más detalles que los expuestos en una hoja de papel y conocer lo que el candidato puede ofrecer a la empresa de una manera precisa y completa.

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El proceso se vuelve más participativo y eficaz. Se evitan entrevistas improductivas, incorporaciones erróneas que conllevan tiempo y gastos en formación y adecuación al puesto, repetición de un proceso y pérdida de imagen de la empresa hacia el exterior. Debido a la cantidad de información disponible, hoy en día se ha de ir transformando la forma en la que las empresas gestionan el talento. Es imprescindible pasar de la intuición a la objetividad.

Como señalábamos al principio, los puestos de empleo y las necesidades de las empresas están evolucionando con el tiempo, por ello, es fundamental para garantizar el éxito en las contrataciones que los sistemas de selección de candidatos se adapten a la misma velocidad.

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